La puerta de las ovejas

Por eso volvió a decirles: ciertamente os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos. El ladrón no viene más que a matar, robar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia Juan 10.7-9

Al leer el inicio del capítulo, luego nos hacemos la idea de que Cristo se nos presenta como el pastor de las ovejas, puesto que dice que "el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas" (10.2). Sin embargo, inicia su discurso presentándose, en primer lugar, como "yo soy la puerta de las ovejas" (10.7) y, luego, como "yo soy la puerta" (10.9).

La palabra "puerta" tiene un sentido metafórico muy bonito en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Lucas 13.24, hablando sobre el valor de la salvación, Cristo afirma: "esforzaos por entrar por la puerta estrecha…" En Hechos 14.27, al dar un informe a la iglesia sobre la obra misionera, leemos que "reunieron la iglesia e informaron de todo lo que Dios había hecho por medio de ellos, y de cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles".

Al presentarse a sí mismo como la puerta de las ovejas, Jesucristo nos muestra que la única entrada para el camino que nos conduce a Dios se resume en su persona. Él es la puerta abierta para que entremos y encontremos la salvación concretada por Dios en su vida. Pasando por esa puerta de salvación, Cristo, nos moveremos con libertad y tendremos saciada nuestra vida con la gracia y el amor de Dios.

Pero Cristo reconoce, también, que hay otras alternativas que se nos ofrecen a diario para la salvación. Alternativas fallidas, que no nos conduce a Dios, sino a la destrucción completa. Las verdaderas ovejas no hacen caso a la voz del ladrón que viene a matar y robar. Más bien encontramos en Cristo el único que ha venido para que tengamos una vida eterna y abundante de gracia, amor y restauración. ¡Entremos por la puerta que es Cristo y vivamos su vida en nosotros!