El resumen de los mandamiento

Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente – le respondió Jesús –. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Mt 22.36-40

Encontramos en estas palabras de Jesucristo el resumen de los Diez Mandamientos. El fundamento, por tanto, de los Mandamientos es nuestro amor a Dios, un amor que inunda todo nuestro ser. Como seguimiento del amor a Dios, los Mandamientos también nos conducen a amar a los demás seres humanos. Amar a Dios y amar al prójimo: en estos dos elementos se basan los Diez Mandamientos, además de toda la ley de Dios y su palabra.

En concreto no hay como cumplir con la voluntad de Dios, revelada en su palabra o mandamientos, si su fundamento no está presente. El amor a Dios y a los demás no es opcional en nuestra relación con la palabra y con la voluntad de Dios. Todo por el contrario, el verdadero y fiel cumplimiento de la palabra de Dios depende del amor. En otras palabras, el verdadero y fiel cumplimiento de la voluntad de Dios en nuestras vidas se vincula con el hecho de que el amor manifestado por Cristo a nuestro favor en la cruz se evidencia también en nosotros tanto en relación al Dios que nos salvó, como en relación con las demás personas que como nosotros necesitan encontrarse con el amor de Dios.

Cumplir los mandamientos, por tanto, no puede ser una actitud meramente de conocimiento intelectual de los preceptos bíblicos, ni tampoco una actitud centrada en nosotros mismos. En ese sentido el resumen mismo de los Mandamientos supone que haya una “ley moral” por detrás de los Mandamientos que indica que nos han sido dados como expresión de nuestra nueva vida en Cristo: el amor que recibimos de Dios es lo que nos une vitalmente a él y nos compromete en llevar la fe a otras personas. Amar a Dios y al prójimo se convierte en el centro del cumplimiento de los Diez Mandamientos. ¡Vivamos bajo la ley del amor de Dios!