El prefacio de los mandamientos

Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué del Egipto, país donde eras esclavo Ex 20.2; Dt 5.6

Estas son las palabras introductorias a los Diez Mandamientos, también conocidas como “el prefacio de los Diez Mandamientos”. Este prefacio es muy importante para nuestra mejor comprensión de los mandamientos, puesto que Dios se presenta como el autor de los mandamientos y se hace reconocer por su obra de liberación o salvación del pueblo de su situación de oprimidos y esclavos en Egipto.

El hecho de que los Diez Mandamientos han sido dados en el contexto de la liberación de los israelitas de la opresión egipcia no los convierte en mandamientos sin valor para los cristianos de hoy y de todos los tiempos. Al contrario de eso, la ley moral que transmiten es una ley que ha sido cumplida y mantenida por Jesucristo, como lo hemos visto en los estudios anteriores. Por tanto, nos deparamos con mandamientos que no se fundamentan en el contexto histórico de aquel entonces, sino que como vemos en su prefacio, se base fuertemente en la persona y en la obra de Dios.

En ese sentido, siendo Dios nuestro Señor y Dios, y habiéndonos liberado y salvado de la opresión (del pecado en todas sus dimensiones)por medio de su gracia manifestada desde antes de la fundación del mundo y a lo largo de toda la historia de salvación escrita por Dios y registrada en las páginas de la Biblia, solo nos queda abrir nuestras mentes y corazones para aceptar los mandamientos, sus amplios principios y su completa extensión sobre nuestras vidas. No son meros mandamientos de hombres, basados en los caprichos de una institución religiosa. Se tratan, fundamentalmente, de la clara expresión de la voluntad de Dios para los seres humanos de todos los tiempos y lugares.

Siendo Dios nuestro Señor y Dios, y habiéndonos salvados del pecado que nos mantiene presos y alejados en relación a Dios, nos ha dado como parte de su salvación la ley moral para guiar nuestros pasos ante él y en medio de la humanidad. ¡Hagamos más fuertes a nuestras vidas con los mandamientos de Dios!