Corazón puro

Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios Mateo 5.8

Es fácil confundir un corazón puro con una mente puritana, pero son cosas completamente distintas. La mente puritana se dedica a establecer y a mantener una lista de las cosas que se pueden hacer y de las que no se pueden hacer, e intenta establecerla como criterio de vida cristiana para uno y para los demás, excluyendo a los que viven la fe cristiana de forma un poco distinta.

Ya, el corazón puro es un corazón íntegro y libre de la tiranía del “yo”. Es la forma como Cristo describe la vida de los que no intentan servir a Dios y a sus propios pecados a la vez. Tiene que ver con el arrepentimiento sincero, la confesión y el consecuente cambio progresivo de la vida. Los de corazón puro se dedican a buscar la orientación de Dios, en su palabra, con el fin de sustituir la estructura pecaminosa de sus raciocinios por otra firmada en los valores del reino de Dios.

Se les considera bienaventurados porque verán a Dios. Es interesante el vínculo que hace Cristo entre el corazón y los ojos. Siempre vemos lo que dicta nuestro corazón o mente. Diciéndolo en otras palabras, nuestro pecado nos previne de ver y de acercarnos abiertamente a Dios y verle con claridad; por otro lado, el corazón purificado y perdonado por Cristo está preparado para ver y comprender la persona, la obra y los propósitos de Dios. Confesemos a Dios, por tanto, nuestros pecado, confiando únicamente en el sacrificio de Cristo.