La resurrección sorprende a la muerte

El primer día de la semana, muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que habían quitado la piedra que cubría la entrada… fue a darles la noticia a los discípulos: ¡He visto al Señor! Juan 20.1,18

María Magdalena fue al sepulcro para completar lo que habían hecho con prisas el viernes, puesto que se acercaba el sábado pascual cuando los judíos deberían guardar sus ceremonias. Además de los aromas y bálsamos, traía también la triste expectativa del duelo, de la noche mal dormida y de la gran roca que tapaba la entrada de la tumba.

Sus compañeras y ella (Lucas 24) tuvieron una inesperada sorpresa. La roca había sido removida de su lugar y no había ningún guarda vigilando la entrada. Dentro, el túmulo estaba vacío. El relato del evangelio (Juan 20.11-18) nos deja claro que la interpretación que le dieron las mujeres al túmulo vacio nada tenía que ver con el milagro de la resurrección, más bien se convencieron de que se trataba de allanamiento y hurto del cadáver. Para María Magdalena lo que pasó era que “se han llevado a mi Señor y yo no sé donde lo han puesto” (20.13).

Pero Cristo se le presentó vivo, habló con ella y le dio una misión. No lo habían llevado, sino que “de la sepultura ha salido” con triunfo y con gloria. María Magdalena se encontró con el Cristo resucitado y eso cambió profundamente su forma de verse a sí misma, de ver y vivir la vida. Lo sorprendente es que, por medio de Jesucristo, la vida ha vencido la muerte. Jesucristo, por tanto, nos invita a que, desde la perspectiva de su resurrección, miremos a la vida y no más a la muerte. ¡Cristo ha resucitado!

Frecuentemente esperamos encontrar las cosas tal y como las dejamos y siempre fueron. Pero la resurrección de Cristo cuestiona seriamente nuestros conceptos existencialistas de la vida y de la muerte. Cristo ha vencido la muerte para salvarnos y restaurarnos a la verdadera fe. En estos días cuando los cristianos nos recordamos de la pasión de Cristo, debemos poner una especial atención al hecho que le dio pleno sentido a su muerte: ¡la resurrección! La resurrección de Cristo sorprende nuestra muerte y despierta la fe. ¡Busquemos a diario al Cristo resucitado!