El arrepentimiento

¿Qué os parece? – continuó Jesús. Había un hombre que tenía dos hijos. Se dirigió al primero y le pidió: `Hijo, ve a trabajar hoy en el viñedo´. ´No quiero´, contestó, pero después se arrepintió y fue. Se dirigió al otro hijo y le pidió lo mismo. Este contestó: ´Sí, señor´, pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería? Mateo 21.28-31

El arrepentimiento es otra de las virtudes que viven los cristianos. El arrepentimiento a que nos referimos aquí no se trata de una virtud natural del ser humano, sino más bien de una dadiva que recibimos de Dios cuando su gracia nos alcanza y cambia el antiguo estatus de alejamiento que manteníamos de Dios. Al recibir de Dios el arrepentimiento, respondemos con la fe, reconociendo que estamos alejados de Dios por nuestros pecados y que necesitamos de la gracia de Cristo para ser restaurados ante él.

El hijo que se arrepintió, en la parábola de Cristo, representa a todos los que reconocen a su pecado, lo confiesan y siguen la voluntad de Dios. Eso significa que si queremos andar bajo la guía de Dios el sincero arrepentimiento, acompañado de la confesión a Dios y del cambio de actitud, es algo que debe acompañarnos a diario. El otro hijo, aunque diciéndole a su padre que iría y manteniendo así algunas apariencias momentáneas, se mantuvo en su permanente estado de distancia, representando a los se tapan con el manto de la religiosidad (sea cristiana o de cualquier otra confesión o filosofía), pero que en su interior siguen amargamente lejos de Dios.

¿Con cuál de los dos hijos nos identificamos?