Conocer la voluntad de Dios-misericordias

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta las misericordias de Dios, os ruego que cada uno de vosotros, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No os amoldéis al mundo actual, sino sed transformados mediante la renovación de vuestra mente. Así podréis comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta Romanos 12.1-2

Nos preguntamos siempre qué es lo que Dios desea cuanto a los estudios, trabajo, salud, familia y matrimonio, puesto que a los cristianos nos interesa conocer la voluntad de Dios para cada dimensión de nuestra vida humana. El apóstol Pablo trata precisamente de este tema: “¿cómo conocer la voluntad de Dios?” En verdad, conocer la voluntad de Dios no es tan difícil, en teoría basta leer la Biblia, puesto que solo por su intermedio llegamos a saber que nos enseña Dios, que es lo que ha hecho él por nosotros y cuál su voluntad para la vida humana. Lo más difícil, en verdad, es estar uno en condiciones de conocer la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que significa eso? Muy sencillo, para que uno conozca la voluntad de Dios además de estudiar la Biblia necesitamos de unas condiciones que faciliten esta comprensión. Y ¿qué condiciones son esas? En esta y en las siguientes meditaciones buscaremos conocerlas en base al texto de Romanos 12.1-2

Reconocer las misericordias de Dios

“Tomando en cuenta las misericordias de Dios, os ruego que...”. Para conocer la voluntad de Dios es necesario reconocer que su misericordiosa compasión es parte inherente de su ser. Cuando Jesús vio a las multitudes tuvo misericordia de ellas debido al estado deplorable en que se encontraban (Mt 9.36) y no podemos pensar que la multitud son los demás, sino que yo mismo soy esta multitud por la cual Cristo tiene misericordia.

Así que reconocer las misericordias de Dios en nuestra vida es reconocer que todo lo que somos y lo que tenemos se debe a su misericordia. Posiblemente a palabra “gracia” pueda resumir esa idea. En verdad el evangelio se resume en la gracia de Dios. La gracia y la misericordia no ocurren solo en la conversión y en la salvación, sino que están presentes todo el tiempo; la gracia es, en verdad, la actuación redentora completa de Dios en nuestra historia.

Por eso, creemos que por su infinita misericordia Dios nunca desiste de ninguno de nosotros, aunque sepa exactamente quienes somos. Por su misericordia Dios invierte en nuestras vidas, caso contrario nunca hubiera enviado a su Hijo a morir en nuestro lugar. Por su misericordia Dios nos busca insistentemente y nos llama a sí mismo. Si queremos, de hecho, conocer la voluntad de Dios debemos en la lectura de la Biblia reconocer que Dios es misericordioso. Solo mirando hacia la misericordia de Dios empezaremos a comprender mejor lo que Dios tiene para nosotros.