Perdonar y ser perdonados

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores Mateo 6.12

Otras de las necesidades humanas de que trata la oración del Padre Nuestro, además del pan cotidiano, es la necesidad de ser perdonados y de perdonar a los demás. La oración nos enseña que todos nosotros tenemos nuestras deudas ante Dios y que solo él nos puede perdonar de manera plena y eficaz por medio de Jesucristo, manteniendo abierto así el camino que nos conduce a él, antes obstruido por nuestro pecado. El perdón de Dios pone fin a una vida de ansiosa búsqueda por la verdadera paz y sentido para la vida y, a la vez, es el punto de partida para una vida reconciliada con él, con uno mismo y con los demás.

Cuanto a una vida reconciliada con los demás, la oración nos enseña que perdonar a los que nos han hecho daño es la otra cara de la necesidad de ser perdonados por Dios. Los dos sentido del perdón (recibir el perdón de Dios y perdonar a los que nos deben) necesariamente caminan dados de mano. En los versos 14 y 15, tras concluir la oración, Cristo vuelve a mencionar el tema, como si lo estuviera explicando mejor: si perdonamos a otros sus ofensas, Dios nos perdonará las nuestras; si no perdonamos, tampoco seremos perdonados. Cristo reconoce que no podemos buscar el perdón si no tenemos la intención de perdonar a los que nos han dañado.

El punto es: un discípulo de Cristo que no se dispone a perdonar es totalmente insincero cuando ora buscando el perdón de Dios para sus pecados. Eso mismo lo vemos en sus palabras en 5.23-24: “si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí te recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano”. Cristo nos enseña que ofrecer el perdón a otros es una actitud enfática por parte de todos los que buscan ser perdonados por Dios. Así siendo, el fundamento de nuestra búsqueda por recibir y ofrecer el perdón es la acción redentora y perdonadora de Cristo que sobrepasa todos nuestros pecados.