El sustento diario

Danos hoy nuestro pan cotidiano Mateo 6.11

Es muy interesante observar que tras orar para que el nombre de Dios sea santificado, que su reino venga y que su voluntad se haga plenamente, Jesucristo pide por las necesidades personales y materiales de sus discípulos. Ha pasado de temas celestiales a otros tan materiales y físicos, puesto que la vida cristiana se entiende de forma integral, donde lo espiritual y lo físico, al igual que el social, familiar, laboral, ético y otros, están perfectamente integrados en la fe.

La petición hecha por Cristo, que nos sirve como modelo de oración, es para que Dios nos de cada día el alimento material que necesitamos para seguir viviendo. El “pan cotidiano” se refiere a lo necesario para la supervivencia humana y nos lleva inmediatamente a Proverbios 30.8-9: “no me des pobreza ni riquezas, sino sólo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: ¿y quién es el Señor? Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios”.

Para los que vivimos en esta época histórica en la que el consumismo define al ser humano, orar como Cristo puede que no nos haga ninguna gracia, o que por otro lado intentemos meter dentro del “pan cotidiano” toda nuestra ansia consumista por encontrar algún sentido en la vida o ser aceptado por los demás. Pero si nos fijamos bien en la oración, vemos que Cristo nos enseña a pedir al Padre por el pan cotidiano. El “danos…” es importante porque nos hace ver que dependemos de Dios en cada momento de nuestra vida y que lo debemos expresar en oración constantemente, creando en nosotros un vinculo más fuerte con Dios y dándonos la necesaria tranquilidad, paz y confianza en Dios.