Una fe que considera

Por la fe Moisés, ya adulto… consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa Hebreos 11.24, 26

Educado en la fe por sus padres hasta los 6 años, tubo Moisés de adulto la suficiente fe para renunciar a los beneficio de ser llamado el hijo de la hija de Faraón, y preferir identificarse con el pueblo de Dios. Ahora, siguiendo la lectura, por su vivencia de la fe, consideró como superior a los tesoros de Egipto, el sufrir los oprobios por su fe en Cristo.

Nos puede parecer muy extraña e incluso irracional en nuestros días, una fe que considere cualquier cosa superior a los bienes materiales, sobre todo si se trata de considerar la fe como superior al dinero. La clase de bienes materiales a que se refiere el texto es también muy específico: se trata de los “tesoros de Egipto”. Tesoros que además de su valor económico venía acompañado por el poder sobre la vida de otros (¿qué relación hay con el actual sistema de trabajo?), y por la impunidad. No se trata solo de aumentar nuestra capacidad de comprar, sino que también de controlar a los demás. La palabra “pecado” en el verso 25 nos ayuda a definir mejor esta situación.

Sin embargo, Moisés pudo ejercer una fe que miraba hacia más allá del momento y posibilidades presentes. Su fe se basaba en la persona y en la obra de Cristo (el Mesías) y su mirada estaba puesta en la recompensa eterna. Tenía por la fe su mirada y consideración puestas en algo mucho más noble que lo aguardaba en Cristo.

Pero es muy instructivo notar que la fe se manifestó por el verbo “considerar”. Moisés consideró una cosa mejor que la otra. Para considerar tuvo que pensar, comparar, evaluar… Ejerció una fe consciente y consecuente, que le hizo comprender los caminos que tenía delante y saber definir con suficiente claridad por donde debería ir. Una fe que considera es una fe madura y estable. ¡Sigamos el camino de la fe!