Testigos aprovados

Gracias a ella fueron aprobados los antiguos Hebreos 11.2

Por “antiguos” el autor de Hebreos se refiere a nuestros hermanos del Antiguo Testamento, como Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y muchísimos otros que “obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe” (Hb 11.39). Tanto ellos que “por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido (Hb 11.33), como nosotros que seguimos los mismos pasos de fe en Cristo que tuvieron ellos, vivimos por la fe realidades espirituales concretas.

Eso quiere decir que la vida cristiana de fe es una vida aprobada por Dios en la que tenemos el privilegio de caminar por las sendas de su palabra: Dios nos conduce a experimentar la fe concretamente en cada situación de la vida. Ejercer la fe a diario y en cada circunstancia, por tanto, es una demanda de la obra de Cristo en nosotros que nos madura como cristianos y nos fortalece para que podamos testificar de la esperanza y de la fuerza que recibimos de Cristo. En ese sentido, nuestra fe ya ha sido aprobada por la obra realizada por Cristo, como la de los hermanos del Antiguo Testamento, y nos toca ahora seguir paso a paso perfeccionando de forma concreta esta fe tanto en las bendiciones y victorias recibidas a diario, como en las dificultades y problemas.

Lo importante es tener claro que en cada circunstancia la fe ocupa un lugar central en la vida de todos los cristianos, produciendo en nosotros una calidad de vida que nos lleva a reaccionar ante la vida buscando la guía de Dios. La fe nos llena de alegría verdadera aunque estemos pasando por momentos difíciles. La fe nos impulsa a leer la palabra de Dios (la Biblia) y a buscar el camino seguro en sus páginas. La fe es una experiencia verdadera porque Cristo ya nos considera aprobados por intermedio de su obra redentora. ¡Vivamos la fe!