La fe que persevera

Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor Hebreos 11.30

La fe del pueblo de Dios es una fe eclesial, que se vive en comunidad y que se manifiesta por la liturgia, por la evangelización, por la comunión y por la diaconia. Es una de las manifestaciones más importantes en la vida del pueblo que fue liberado de la esclavitud de sus pecados. Este versículo y el anterior son los únicos que describen la fe del pueblo de Dios. En el anterior vimos que por la fe cruzaron el mar. En este vemos que por la fe marcharon siete días alrededor de Jericó hasta que sus poderosas murallas se derrumbaron.

Se trató de un evento muy importante en la historia de la salvación, no solo por la manera como sucedió, sino que también por haber sido un paso decisivo para la conquista de la tierra prometida por Dios. Pero marchar siete días tocando trompetas alrededor da las murallas ciertamente les ha parecido a los moradores de Jericó un espectáculo digno de aplausos, risas y burlas. ¿Cómo podían pensar en conquistar una ciudad amurallada tocando trompetas y dando vueltas? ¿Dónde estaba el poderoso ejército israelí? ¿Qué de este pueblo que ahogo al ejército egipcio en el mar, tal como lo oímos hablar?

Lo mismo que vimos en el verso anterior: la fe ante la increencia, la acción sobrenatural de Dios frente al naturalismo (¿científico?) establecido. Un pueblo que ejerce efectivamente su fe salvadora en Dios se convierte en un pueblo fuerte que, día a día y paso a paso, experimenta la acción redentora de Dios a favor de los seres humanos, y se comprende a sí mismo como instrumento de la bondad y de la salvación de Dios en el mundo.

Volvemos a la misma pregunta del final del estudio anterior: ¿Pueblo que marcha con perseverancia o moradores de Jericó que ven sus murallas derrumbadas?