La fe que libera

Por la fe el pueblo cruzó el mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron Hebreos 11.29

Hasta ahora el énfasis del autor ha sido la fe personal, o sea, personas que recibieron de Dios la fe y que la ejercieron en distintas situaciones de sus vidas. Ahora vemos como la fe fue vivida por todo el pueblo de Dios; de la fe individual para la fe comunitaria. La salida de Egipto y de la esclavitud que representaba se describe como un esfuerzo de toda la nación de Israel, el pueblo de Dios de entonces.

Posiblemente cruzar el mar Rojo fue uno de los momentos más cruciales para la vida y la fe de Israel. No solo porque tenían todo el ejército egipcio de tras suya, pero sobre todo porque representaba el momento más importante de su historia en cuanto a la liberación dada por Dios. Un proceso que empezara con la vocación de Moisés, los discursos ante Faraón, las plagas, la pascua y, por fin, la completa liberación de la esclavitud y el inicio de una larga y dura jornada hacia la tierra prometida.

Era necesario que todo el pueblo viviera su fe y no solo Moisés. La fe en la vida del líder nos sirve de ejemplo y de inspiración, pero no nos edifica, no nos libera, no nos salva. Es fundamental que ejerzamos también la fe verdadera y asumamos las consecuencias de ello. La fe del pueblo no era la suma de la fe de cada individuo, sino más bien una expresión de la espiritualidad del pueblo de Dios. Se trata de la vocación comunitaria y de la consagración eclesial, de la humildad reconocida ante Dios por todos nosotros, de la celebración litúrgica en la que alabamos a Cristo, de la comunión por la que nos sometemos unos a otros por reverencia a Cristo, de la misión comprometida y la disposición de anunciar el evangelio a los demás.

La experiencia de los egipcios frente al mar Rojo fue de increencia en Dios y de creencia en su propia fuerza humana. Al no tener fe verdadera en Dios, sucumbieron ahogados en las aguas. Fe e increencia: temas muy actuales y que deben llevarnos a reflexionar sobre nuestra vida y comunión con Cristo. ¿Pueblo liberado de la esclavitud o egipcios ahogados por su propia arrogancia?