La fe que agrada a Dios

Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios Hebreos 11.5

El ejemplo de fe que vemos en la vida de Enoc se centra no tanto en que haya sido llevado por Dios sin experimentar la muerte física; sino, más bien, por haber agradado a Dios mientras vivía aquí entre los demás seres humanos. Agradar a Dios es buscar vivir cada día de nuestras vidas y cada circunstancia que nos llega de forma coherente con la voluntad expresada por Dios en su palabra (la Biblia). En ese sentido, agradar a Dios se convierte en el núcleo de la verdadera fe.

Es necesaria la fe para que nos dispongamos a buscar y a encontrar, en las páginas de la Biblia, la voluntad de Dios para todas las dimensiones de nuestro ser. Esa ha sido la experiencia más significativa de la vida de Enoc, puesto que el testimonio de haber agradado a Dios lo recibió antes de ser llevado al cielo en vida. Ahí encontramos la clave del texto, en que su fe lo llevó a agradar a Dios y vivir según su voluntad aun cuando estaba en la sociedad humana. Creo que este es el gran ejemplo y norma que nos viene desde la experiencia de fe de Enoc.

¿Buscamos siempre en las páginas de la Biblia la voluntad de Dios para vivir de forma que le agrade a él? El testimonio de que agradamos a Dios debe seguir a diario nuestros pasos de fe. ¡Busquemos la fe que agrada a Dios!