La fe de los adultos

Por la fe Moisés, ya adulto... Hebreos 11.24

Al leer el verso 23 comprendimos que la fe se manifestó en la vida de Moisés, siendo aun un bebe, por las actitudes de genuina fe por parte de sus padres. Vimos la importancia de la fe de los padres en la vida de sus hijos y la responsabilidad que tienen de instruir a los hijos en la fe y en los principios de la palabra de Dios.

Años más tarde, cuando ya se había convertido en adulto, como asumía grandes responsabilidades como líder de su pueblo, gobernando, juzgando e instruyendo bajo la directa orientación de Dios. “Ya adulto” es una expresión que se deriva de “recién nacido” del verso anterior. Dios mantuvo toda su vida por la fe, incluso en los momentos en que Moisés intentó liberar el pueblo por su propia fuerza humana o cuando se refugió en el desierto decepcionado consigo mismo, o aun cuando creía que no era la persona idónea para asumir la liberación del pueblo.

Caminó siempre dado de manos con la genuina e verdadera fe, desde bebe hasta su vida adulta. Ya adulto, Moisés ejerció y vivió la fe de una manera exuberante y muy concreta. Una fe “adulta” es lo que todos deseamos y buscamos a diario. Podemos inspirarnos en el ejemplo de fe de Moisés para encontrar, también nosotros, los caminos que puede asumir la fe en nuestra vida. Lo cierto es que debemos caminar y crecer en la fe. No podemos seguir dependiendo de la fe de nuestros padres, cuando ya adultos. Tampoco de la experiencia de fe de otros. La fe es una dádiva de Dios a cada uno de nosotros, por la que le expresamos nuestra creencia y comulgamos directamente con él.

Hay algunos verbos en el texto que nos describen el camino de fe de Moisés en su vida adulta. Verbos como “renunció” (24), “prefirió” (25), “consideró” (26), “salió” (27) y “celebró” (28). Cada uno nos presenta una importante dimensión de la fe en la vida de Moisés y, por supuesto, también en la nuestra. Esperamos en los próximos estudios abordar, paso a paso, cada una de estas dimensiones.