Fe y renuncia

Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del Faraón Hebreos 11.24

Moisés, ya adulto, educado en la fe por sus padres hasta los 6 años, heredero de la fe de sus padres, puede ahora tomar algunas decisiones fundamentales para su vida. La primera decisión la tenemos aquí: renunció al título de “hijo de la hija del Faraón”. Podemos imaginarnos la importancia que suponía ese título en el antiguo Egipto. El por qué llegó a tener derecho a ese título lo sabemos: escondido por sus padres hasta los 3 meses para no ser muerto por las tropas imperiales, dejado en una cesta a la orilla del Nilo cuando la princesa se bañaba en el río, encontrado por la princesa que contrata a su propia madre para criarlo hasta que complete los 6 años y luego educado en el palacio (Ex 2.1-10).

Pero su historia era sobretodo la historia de fe de sus padres y de su pueblo. Cuando tenía suficiente edad para decidir qué camino seguir, tuvo fe como para ver con suficiente claridad los caminos de Dios en su historia de vida y pudo, así, renunciar al título de “hijo de la hija del Faraón” y todo lo que representaba. No renunció porque estaba en desacuerdo con la política del palacio, tampoco porque no le gustaban los excesos de los banquetes o el lujo de su habitación. Estos y otros desacuerdos pueden que hayan tenido su importancia en su renuncia, pero esta era, más bien, una opción por la fe en el verdadero Dios.

Asumir una fe adulta exige de uno que tome decisiones serias que van a afectar a toda su vida de forma permanente. “Renunciar” no es una palabra que la usemos fácilmente y a diario, ha perdido su valor en la sociedad actual. Pero la fe nos lleva a pensar detenidamente sobre la realidad de la renuncia en la espiritualidad cristiana. ¿Qué estorba mi relación con Cristo y que, por tanto, debo renunciar? ¿Qué conceptos, influencias y actitudes debo renunciar para que la enseñanza de las Escrituras se solidifique en mi vida? ¿Cuáles son las principales renuncias que debemos hacer a favor de nuestro cónyuge? ¿Qué podemos renunciar, por lo menos temporariamente, en pro de la vida y fe de nuestros hermanos?