El legado de fe a los hijos

Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón Hebreos 11.21

Como vimos en el verso anterior (11.20) la fe se pasa de padres a hijos, como una experiencia familiar y un legado que dejamos a nuestros hijos. Si Isaac fue humanamente engañado para darle a Jacob, su hijo menor, la bendición más importante, ahora (11.21) vemos como Jacob de forma consciente les da a los hijos de José, del menor al mayor, su bendición. Incluso sin mencionarse sus otros hijos, que por supuesto también fueron bendecidos. Sentado en su lecho apoyándose en la punta de su bastón, poco antes de morirse, Jacob ejerce su fe al bendecir a los hijos de José.

El bendecir a los hijos y transmitirles los valores del evangelio y de la palabra de Dios sigue siendo una cuestión de fe en medio a la sociedad actual, al igual que lo fue en tiempos de Jacob. Se trata de decidir, por fe, que vamos a instruir a nuestros hijos en el evangelio de Cristo, aunque ellos se sientan impelidos a seguir por los caminos y valores impuestos por las tendencias incrédulas de nuestra época actual. Insistimos con ellos día a día, luchamos contra la influencia de los argumentos seculares en sus vidas y no nos rendimos ante las adversidades.

Dejar el legado del evangelio a los hijos es una cuestión puramente de fe que exige de cada uno dedicación constante, trabajo diario, horas de diálogo y enseñanza, actitudes firmes a la vez que misericordiosas, y mucha oración y confianza en Dios. ¡Por fe no podemos dejar de bendecir a nuestros hijos!