Abel, fe y justicia

Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía Hebreos 11.4

E primer ejemplo de fe que nos da el autor del texto es el ejemplo de Abel. Lo que hizo aceptable a su sacrificio no ha sido su alta calidad como sacrificio, sino más bien la aceptación de Dios. Eso quiere decir que la forma como Abel adoró al Señor y le ofreció su sacrificio y su propia vida estaba dentro de la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. Abel solo pudo ofrecer un sacrificio aceptable a Dios por conocía su voluntad y deseaba caminar por ella. Le había entregado a Dios su propia vida y conocía sus caminos.

Además, dice el texto que Abel recibió testimonio de ser justo. La justicia es también un importante aspecto de la fe bíblica en la vida humana, tanto en el sentido de que actuamos dentro de la justicia de Dios, como en que hemos sido alcanzados por la justicia producida por Cristo, lo que nos justifica de nuestros pecados ante Dios. Dios nos ve como personas justificadas por la obra y la sangre de Cristo y, dentro de ese nuevo status debemos caminar día a día.

Vemos, aun, en el ejemplo de Abel que por la fe, a pesar de ya estar muerto, todavía nos habla. Su testimonio de fe, por tanto, perdura para siempre como un testimonio verdadero acerca de la obra de Dios en su vida y de cómo ha vivido conforme su voluntad, aunque hayan pasado cosas malas como el haber sido asesinado por su propio hermano.

El ejemplo de fe que nos llega desde Abel sigue inspirándonos a seguir firmes el camino de Dios y nos ayuda a andar según la voluntad de Dios y a buscarle intensamente.