Entraran en calor

Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo, ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! Eclesiastés 4.9-12

Contra la soledad humana nos ha dado Dios la respuesta del matrimonio y la familia. Vimos que a la pregunta "¿por qué más valen dos que uno?" el texto nos da las respuestas: "porque obtienen más fruto de su esfuerzo" y "porque si caen, el uno levanta al otro". Pero siguiendo el texto encontramos otra respuesta más: "porque si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo, ¿cómo podrá calentarse?

La soledad humana puede tornarse en una experiencia muy fría, a medida en que sea un reflejo del egoísmo personal y del deseo de que todo gire alrededor de uno. Muchos, por tanto, se dedican a buscar calor solo en sí mismos, como una opción personal por no compartir en profundidad sus vidas con otros. ¡Esa experiencia de frialdad pecaminosa se vive tanto dentro como fuera del matrimonio y de la familia!

Pero el acostarse juntos y entrar en calor, referencia primera al sexo como resultado del compromiso matrimonial, nos indica también un conjunto más amplio y sólido de sentimientos, compromisos y mutualidad. Es el mismo concepto de Génesis, en que los dos llegan a ser una sola carne (Gn 2.24), que significa más bien que los dos se funden en un solo ser, compartiendo la misma fe y los mismos proyectos, sirviendo uno de soporte y apoyo al otro en cada momento de sus vidas.

Encontramos, por tanto, en la vida matrimonial y la vida en familia una plataforma firme contra la soledad y la frialdad del egoísmo humano. En ese sentido, elementos como la fe, el dialogo, el perdón y el apoyo mutuo constante son nutrientes importantes que mantienen en calor y en crecimiento saludable el matrimonio y la familia.