La Unción del Espíritu y el Conocimiento de la Verdad

Todos vosotros, en cambio, habéis recibido unción del Santo, de manera que conocéis la verdad 1 Jn 2.20

La escatología, o la doctrina bíblica de las últimas cosas que vendrán, está presente en nuestra vida hoy: no hay que temer la presencia de los anticristos pues confirman que es ya la hora final (2.18), la realidad de los falsos cristos, o anticristos, debe llevarnos a una búsqueda seria y permanente de la verdadera enseñanza bíblica (2.19) y, además, como vemos ahora, la escatología se realiza de forma concreta hoy en nuestras vidas (2.20).

En ese sentido es muy importante notar que el v.20 está en contraste con el v.19. Si los falsos cristos salen de entre nosotros porque no hacen parte de la comunidad de la fe, los que en cambio reciben la unción del Santo conocen la verdad. Conocer la verdad es comprometer la vida de uno con la verdad de Dios y por supuesto vivir bajo los principios de la palabra de Dios. Conocer la verdad es recibir la unción del Santo, o sea, la confirmación o el sello eterno de pertenencia de Dios. Pertenecemos a Dios y somos sellados con el Espíritu Santo: "en él también vosotros, cuando oísteis el mensaje de la verdad, el evangelio que os trajo la salvación, y lo creísteis, fuisteis marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria (Ef 1.13-14).

Pertenecer a Dios y comprometer nuestra vida con su verdad es una experiencia que vivimos en nuestro momento presente pero a la vez es una experiencia que se mueve determinantemente hacia nuestro futuro. Eso porque Dios es quién nos concede y garantiza eternamente la salvación. La escatología nos hace ver que la salvación no es por meritos nuestros, sino que por la iniciativa, por la obra y por la exclusiva gracia de Dios. Por eso, ya la desfrutamos ahora, pero todavía aguardamos su completa realización futura.

Así, pues, comprometamos nuestra vida, sueños, decisiones e ideales con la verdad de Dios y nuestra pertenencia a él.