La Unción de Dios

Estas cosas os escribo acerca de los que procuran engañaros. En cuanto a vosotros, la unción que recibisteis permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Esa unción es auténtica – no es falsa – y os enseña todas las cosas. Permaneced en él, tal y como él os enseñó 1 Jn 2.26-27

Los que nos procuran engañar, los anticristos (2.18-19) que niegan a Jesús y a su Padre, no reciben la unción de Dios. Esta unción está reservada a los que creen y sirven a Cristo. Así es como el apóstol Juan describe a los que creen y a los que no creen: ¡recibir o no la unción!

Esta unción es una referencia directa al Espíritu Santo y su actuación en nuestra vida, enseñándonos y dándonos capacidad de entender y vivir la palabra y la voluntad de Dios cada momento, levándonos a creer y ordenar nuestras vidas conforme los principios de su palabra. Es el Espíritu Santo actuando en nosotros que mantiene viva y fuerte la fe, renovándola cada día.

"En cuanto a vosotros..." El apóstol nos ayuda a entender que a nosotros nos cabe buscar y vivir la autenticidad de la fe en Jesucristo como señal de su propia vida en nosotros, "la vida eterna" (2.25) que nos ha dado. La vida eterna nos es solo una esperanza futura (pos-muerte), es también una realidad que ha invadido nuestro presente y que lo cambia a la luz de la verdadera fe en Cristo y de su palabra. Esta es la unción que recibimos de él y por la cual podemos vivir, decidir y elegir. ¡Que Dios siga auxiliándonos en todo!