La Madurez Cristiana - 2ª parte

Os escribo... porque... 1 Jn 2.12-14

(2ª parte)

En la primera parte del texto hemos visto que Juan se dirige a los que están empezando en la vida cristiana, a los hijos queridos que han conocido al Padre y por eso sus pecados han sido perdonados. Siguiendo, el apóstol escribe a los jóvenes, a los que tienen la fuerza y la ilusión de la juventud. A los jóvenes Juan les escribe porque han vencido el maligno, el mal o la maldad que hay en sus corazones. Son cristianos que ya están maduros en su fe y misión.

Los jóvenes PUEDEN vencer su propia maldad y el maligno porque reciben la fuerza de Dios a través de su palabra. La palabra de Dios, las enseñanzas de la Biblia, permanece en sus vidas. Esta es la clave PARA un cristianismo fuerte y vigoroso: recibir con el corazón y la mente los principios y los valores del Reino de Dios mediante el estudio constante, serio y humilde de las Escrituras Sagradas. La clave de la victoria es que la palabra de Dios permanezca en nuestra vida, transformándonos día a día, orientándonos en nuestras decisiones, moldeando nuestros deseos y comportamiento.

Lo que Juan nos enseña es que es totalmente posible que seamos vencedores en todas las dimensiones de nuestras vidas por la fe en Cristo cuando nos dedicamos a conocer y a vivir en profundidad los principios de la Biblia. Este debe de ser un compromiso para toda la vida, pero un compromiso que se hace presente a cada día. La lucha contra la nuestra propia maldad y contra el maligno se lucha a diario y la victoria está garantizada a los jóvenes que buscan y permanecen en la palabra de Dios a lo largo de sus vidas.

Eso significa que tenemos un reto de fe que debe ser renovado a diario por todos nosotros. Busquemos de manera más seria y humilde a Dios y su palabra.