El Amor a los Hermanos

Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros 1 Jn 3.11

El texto anterior concluye introduciéndonos al tema del amor al hermano (3.10) y ahora el apóstol se dedica a presentarnos el amor como uno de los elementos más importantes en el cristianismo y en la manera como vivimos la espiritualidad cristiana. No es un tema totalmente nuevo en su carta, ya lo hemos visto en 2.15-17 cuando Juan nos advierte sobre el peligro de amar al mundo y a sus cosas.

Empieza usando la misma formula que ya la hemos visto por ejemplo en 1.5 – "éste es el mensaje que habéis oído". En verdad esta formula nos introduce a un enunciado teológico que, en nuestro texto, se resume en que debemos amar unos a otros. El amor no parece tan complicado para ser un enunciado teológico, pero de hecho, como el apóstol lo demostrará a lo largo de los capítulos 3 y 4, el amor tiene profundas raíces teológicas que afectan directamente a nuestras vidas y relaciones sociales como cristianos con su impresionante riqueza.

Por lo que vemos solo en este verso, amarnos es una forma de vida y de fe. No se trata de una opción que podamos rechazar como cristianos, ni tampoco se trata de algunas actitudes esporádicas que las llevamos a efecto de vez en cuando. Se trata, eso sí, de un principio fundamental del evangelio de Jesús que se establece en nuestras vidas de manera transformadora. En otras palabras, el amor de Dios en nosotros, día a día, cambia la forma como vemos y nos relacionamos con los demás. El amor es fuerte y transformador de nuestro ser.

Otra cosa que el texto pone en relieve es que el amor se debe vivir de forma mutua: "los unos a los otros". Es esta mutualidad caracteriza por relaciones, decisiones y obras de amor que efectivamente crea, paso a paso, en tejido fuerte y vigoroso que se llama iglesia. Se trata de crear relaciones de compromiso en la que todos se dedican a los demás de forma comprometida. Esta mutualidad amorosa es una de las bases en la que se fundamenta la comunidad de fe.

¡Crezcamos hacia el amor y vivamos por el! Que Dios nos bendiga.