Conocemos la Verdad

No os escribo porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis y porque ninguna mentira procede de la verdad 1 Jn 2.21

El apóstol Juan acaba de decir que los que pertenecen a Dios conocen la verdad (2.20). Ahora, a continuación, afirma que nos escribe (o sea, escribe esta carta) porque conocemos la verdad. Eso significa, a principio, que la carta escrita por el apóstol, y toda la Biblia por supuesto, cobra un significativo sentido en la vida de los que conocen la verdad.

En ese sentido, conocer la verdad no es tener las informaciones correctas acerca de Dios; antes, significa que uno conoce y se relaciona de forma personal y vital con Dios, la verdad. Pertenecer a Dios es conocer la verdad y eso es el principal requisito para que uno pueda comprender en sentido interno de las Escrituras y vivir cada día dentro de la perspectiva de vida de la palabra de Dios.

Además, dice el apóstol que las Escrituras cobran sentido en la vida de los que pertenecen a la verdad (Dios) porque no hay ninguna mentira que proceda de la palabra de Dios. Así, la palabra de Dios asume el status de verdad para nuestra vida. Eso significa que solo en la Biblia encontramos nuestra regla de fe y de vida. Buscar en las Escrituras los principios y valores que nortean nuestras decisiones, ilusiones y sentimiento es, en suma, el núcleo de la fe y de la espiritualidad cristiana. Ante eso, es muy importante que cada uno de nosotros vuelva su vida hacia la palabra de la verdad de Dios y nos dejemos influenciar totalmente por ella.