Amor a los Hermanos

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce 1 Jn 4.7

Todo el texto que sigue hasta el final de este capítulo (4.7-19) vuelve a tratar sobre el tema del amor, ya mencionado en 3.11-18. Puede parecer una mera repetición de palabras, pero el amor es la clave del cristianismo y uno de los elementos más importantes para que podamos vivir la fe.

"Amar los unos a los otros" es una clara demostración de la fe que recibimos de Dios, puesto que el verdadero amor nunca lo encontramos dentro de nosotros mismos, sino solo en la persona de Dios. En nosotros lo que encontramos es nuestro pecado que se manifiesta en todas las formas posibles de desamor para con nosotros mismos y para con los demás.

Amar a todos los demás seres humanos puede que sea una tarea demasiado grande para nosotros, pero lo que el apóstol Juan nos enseña es que por lo menos debemos amar y manifestar ese amor para con nuestros hermanos en Cristo. Aunque requiere el debido esfuerzo de cada parte, que los hermanos se amen entre si es posible puesto que todos reciben el amor del mismo Dios y todos lo conocen personalmente.

El amor, por tanto, es uno de los resultados más esperados y deseados por los cristianos. Expresa nuestra espiritualidad más profunda. Manifiesta nuestra comunión con Dios. Nos acerca a las personas con disposición a perdonar y a convivir en fe.

¡Busquemos juntos el precioso amor de Dios entre nosotros!