Paciencia

Paciencia Gálatas 5.22

Ya sabemos que el fruto del Espíritu tiene nueve elementos que tratan de establecer en nosotros la propia vida de Cristo; o los tenemos a todos puesto que se trata de un solo fruto, o no tenemos a ninguno (al contrario de las obras de la carne que podemos tener mucho de una y nada de otra). Como hemos visto, notamos que los tres primeros tratan de describir cualidades interiores que nos afectan en cuanto personas, mientras que los otros seis nos presentan cualidades personales que nos acercan a las demás personas.

Así siendo, empezamos ahora a mencionar a los últimos seis elementos del fruto del Espíritu. El primer es la "paciencia". Esta palabra viene cargada con el sentido de perseverancia, antes que con la idea popular de paciencia. Tiene que ver con la capacidad que recibimos de Dios, por medio de su Espíritu, de resistir firmes ante las tensiones y las presiones que nos vienen del contexto social en el que vivimos.

Sabemos por experiencia propia, y las Escrituras nos lo confirma (1 Pe 3.13-17), que el contexto social (incluyendo el profesional, familiar, etc) siempre nos oprime y nos ofrece oportunidades de negar, contradecir o cuestionarnos nuestra propia fe en Jesucristo. Esa parece ser una realidad constante de lucha en la vida de todos los cristianos y la paciencia/perseverancia se convierte en un importante elemento de resistencia contra el status quo establecido por el contexto humano.

Resistimos cuando depositamos completamente en Dios nuestras vidas, nuestras fuerzas y nuestra esperanza; cuando decididamente asumimos posiciones firmes al lado de los principios de la palabra de Dios; y cuando reconocemos nuestra bienaventuranza por optar por la justicia de Dios antes que por el pecado, aunque eso implique en opresión que nos viene de fuera. Pedro, en el texto mencionado, nos ayuda a comprender la importancia de la paciencia/perseverancia con sus palabras: "dichosos si sufrís por la justicia… Si es la voluntad de Dios, es preferible sufrir por hacer el bien que por hacer el mal". ¡Asumamos la paciencia/perseverancia como parte de la obra de Cristo en nuestras vidas y así podremos enfrentar y resistir a los malos días!