Fidelidad

Fidelidad Gálatas 5.22

En la secuencia de los elementos que componen el fruto del Espíritu Santo en la vida de los que creen en Cristo, nos deparamos con la "fidelidad". Se trata de una palabra que tiene un amplio campo de significados para la vida cristiana. Es la misma palabra que se puede traducir por "fe" o por "confianza". Se la usa inclusa para designar la fidelidad de Dios en el interesante juego que hace Pablo con esa palabra en Rm 3.3.

El Espíritu Santo nos llena con esa capacidad de confiar nuestras vidas a Dios, de serle fiel en lo que nos dice por su Palabra y en creer en él y en su obra redentora para nuestra salvación. En estos sentidos, por la fidelidad/fe/confianza Dios nos por algunos caminos muy importantes:

a) El camino de la creencia en la palabra de Dios (la Biblia), como lo vemos en la experiencia de los primeros discípulos (Jn 2.22 ; Hc 24.14; Lc 24.25); b) El camino de la obediencia a la voluntad de Dios para nuestras vidas (Hb 11; Rm 16.19); c) El camino de la confianza en que Dios está actuando conforme su voluntad (Hb 11.1,11); d) El camino de la esperanza en que Dios completará plenamente su obra en nuestras vidas y en el mundo (Rm 4.18); e) El camino de la fidelidad en el que vivimos de forma coherente a los principios de la palabra de Dios (Hb 12.1); f) El camino misionero del testimonio (lo que decimos, vivimos y la forma como nos comportamos) coherente con las Escrituras Sagradas (1Co 15.11; 1 Ts 1.8).

Fe, fidelidad o confianza no se tratan de un sentimiento que tenemos que mantener ante Dios; más bien, se trata de un contenido específico como lo vemos en Rm 10.9 donde Pablo describe resumidamente lo que creemos y confesamos públicamente: que Cristo es el Señor y que resucitó de entre los muertos. Vemos aquí un resumen del contenido de la nuestra fidelidad/fe/confianza. La fe s una creencia con un determinado contenido histórico revelado por Dios en la Biblia. Sin este contenido claramente fundamentado en todo nuestro ser no podremos ejercer debidamente la fe bíblica y salvadora.

Sin embargo, una parte significativa de la aplicación por el Espíritu Santo de la obra redentora de Cristo en nuestras vidas es llenarnos crecientemente con la fidelidad. En ese sentido, la fidelidad/fe/confianza nos conduce, de forma definitiva y redentora, por el camino de una relación personal con Jesucristo en la que recibimos gratuitamente su gracia regeneradora, salvadora y perdonadora y le respondemos positivamente con la fe y con el deseo de vivir siempre a su lado, conforme su voluntad y su palabra.