Bondad

Bondad Gálatas 5.22

Otro importante elemento del fruto del Espíritu es la bondad. Este elemento indica una calidad que la recibimos de Dios como consecuencia de la salvación y de la presencia actuante del Espíritu Santo en nuestras vidas. Se refiere tanto a la bondad como tal, como con la excelencia moral en la vida cristiana. En este segundo sentido, la bondad es una actitud a favor de los demás, en la que los cristianos buscamos preservar la integridad de otras personas.

La bondad tiene que ver, también, con una actitud ministerial. El apóstol nos enseña que la bondad unida al conocimiento y a la capacidad para instruir, compone la base para el ministerio misionero cristiano (Rm 15.14). La misma idea de que la "disposición para el bien" (bondad) debe de ser perfeccionada se ve vinculada al llamamiento que nos hizo Dios y a toda obra realizada por fe, con el propósito de que el Señor nos considere dignos (2 Ts 1.11).

Pero, además de considerarse como uno de los elementos del fruto del Espíritu, la bondad también se ve mencionada como el primero de los tres elementos del fruto de la luz (Ef 5.9), asociada a la justificación y a la verdad. Sin la justicia y la verdad, la bondad se siente sola y no se manifiesta en el contexto humano de forma consistente. Bondad, justicia y verdad son características que nos confirman como "hijos de la luz en el Señor", rescatados definitivamente de un estatus de oscuridad ante Dios. Esa asociación le da a la bondad un carácter salvador, o sea, al igual que la justificación y la verdad de Cristo que nos libera del pecado, la bondad manifiesta la misericordia infinita de Dios por nosotros y su misericordia por todos los seres humanos por nuestro intermedio.

Ser bondadosos, por tanto, no es algo innato nuestro, nos ha sido donado por Cristo como parte de su redención. Ser bondadosos tampoco significa que cuidamos a personas más necesitadas como forma de comprar nuestra salvación o simplemente de manifestar nuestra suprema humanidad. Ser bondadosos es expresar, eso sí, la inmensidad de la gracia de Cristo por nosotros.