Amabilidad

Amabilidad Gálatas 5.22

Muchos confundimos esta palabra "amabilidad", puesto que también se la traduce por "benignidad", con la siguiente palabra de la lista del fruto del Espíritu, "bondad". Aunque que tengan mucho en común, ciertamente el apóstol no mencionaría a ambas si significaran lo mismo.

En primer lugar, notamos que "amabilidad" se usa en el Nuevo Testamento como referencia a la actitud y a los hechos graciosos de Dios para con los pecadores (Rm 2.4) y la completa salvación que nos viene por medio de Jesucristo, incluso en su dimensión escatológica (Rm 11.22; Ef 2.7). Se trata, por tanto, de una palabra que describe la totalidad de la obra redentora de Cristo y comúnmente se identifica con el amplio sentido salvador de la palabra "gracia".

Por otro lado, el apóstol también se utiliza de la palabra "amabilidad" para describir uno de los elementos del fruto del Espíritu Santo en la vida de los creyentes en sus relaciones con los demás. En este sentido, "amabilidad" va mucho más allá de su sentido secular y humanitario; más bien, expresa la experiencia humana de recibir el amor de Dios revelado por Jesucristo aplicado en el corazón de los creyentes por obra del Espíritu Santo, que moldea y transforma sus relaciones familiares y sociales. En 2 Co 6.6 el apóstol nos lo deja muy claro que la forma como, siendo cristianos, servimos a los demás se define, entre otros elementos, también por la bondad o amabilidad. La amabilidad también se menciona como uno de los parámetros en el que "los escogidos de Dios, santos y amados" deben relacionarse y servirse mutuamente (Cl 3.12). Todo eso le da a la amabilidad un fuerte sentido misionero, puesto que demuestra a todos los seres humanos con los que convivimos el amor, la bondad y la salvación de Dios.